top of page

Implicaciones y recomendaciones

Saber con precisión dónde están las oportunidades laborales, qué habilidades piden y cómo se puede crecer dentro de ellas es clave para tomar mejores decisiones: qué enseñar, dónde invertir y cómo contratar.

APUNTA muestra que las oportunidades para jóvenes sin estudios universitarios no se distribuyen de manera uniforme. Existen trayectorias concretas que combinan demanda, mejores ingresos y accesibilidad, y que comparten un conjunto relativamente acotado de habilidades. De hecho, 57% de los trabajos mejor pagados y accesibles sin licenciatura se concentra en solo 11 trayectorias laborales.

Este hallazgo abre la puerta a pasar de intervenciones fragmentadas a una estrategia coordinada de desarrollo de talento. Las siguientes cinco implicaciones son una invitación a que gobierno, instituciones educativas, organizaciones que trabajan con jóvenes, empresas y fundaciones usen esta evidencia para orientar sus decisiones — y construir, de forma sostenida, mejores condiciones de desarrollo, movilidad económica y bienestar para las y los jóvenes de la Ciudad de México.

El objetivo no es preparar a las y los jóvenes para un mercado laboral estático, sino darles las herramientas para entrar, progresar y adaptarse a medida que cambian los trabajos y las oportunidades.

1.

Crear rutas flexibles para desarrollar habilidades con valor en el mercado laboral

El acceso a la educación superior seguirá siendo fundamental, pero no puede ser la única vía para acceder a mejores oportunidades. En Ciudad de México, solo una de cada dos personas jóvenes que inicia la primaria llega a terminar una licenciatura. Al mismo tiempo, APUNTA muestra que existen oportunidades laborales con potencial de movilidad económica que no requieren estudios universitarios.


El reto, por tanto, no es crear alternativas a la universidad, sino ampliar el número de rutas que permiten a las personas jóvenes adquirir habilidades relevantes, incorporarse al mercado laboral y continuar desarrollándose. Para quienes necesitan generar ingresos, las rutas largas y rígidas pueden convertirse en una barrera de acceso.


Las rutas formativas deben ser más cortas, prácticas, modulares y acumulables, y estar vinculadas a habilidades que tengan reconocimiento real por parte de quienes contratan. APUNTA muestra que no se trata de prepararse exclusivamente para un puesto, sino de desarrollar conjuntos de habilidades que permitan acceder a distintas oportunidades y progresar dentro de una trayectoria.

👉   Para avanzar en esta dirección:

  • Desarrollar programas formativos cortos, modulares y acumulables, vinculados explícitamente con trayectorias laborales identificadas por su demanda, nivel de ingreso y accesibilidad.

  • Priorizar experiencias prácticas y metodologías de aprendizaje cercanas a las tareas que se realizan en el trabajo.

  • Integrar de manera transversal habilidades digitales, de comunicación, servicio, gestión y resolución de problemas.

  • Diseñar modalidades compatibles con las responsabilidades de las personas jóvenes: horarios flexibles, formatos híbridos y múltiples momentos de entrada y salida.

  • Construir mecanismos para que las habilidades adquiridas sean reconocibles y transferibles entre programas, instituciones y empleadores.

bottom of page